LAS VISIONES ERRADAS DEL SR. DORIAN GRAY
José L. Velásquez Garambel
Muchas veces el silencio ha sido el mejor arma, por ejemplo, “los filósofos se han expresado con el silencio más que con la palabra. Más allá de la voz, que aspira a transmitir la emoción o el pensamiento, han callado” [Οι φιλόσοφοι έχουν εκφραστεί με σιωπή και όχι με λόγια. Πέρα από τη φωνή, που φιλοδοξεί να μεταδώσει συναίσθημα ή σκέψη, παρέμειναν σιωπηλοί (la traducción es mía)], porque el lenguaje termina quitándonos la máscara, mostrándonos lo que en “verdad” somos, sin importar cuánto se imposte.
“Somos lo que hablamos”, sin importar que tratemos de esconder u ocultarnos tras títulos y grados. Hasta los reflejos convexos que se proyectan nos muestran lo que somos, el lenguaje nos forma y deforma, de tal modo que “somos lo que es nuestro lenguaje” y el señor Gray [lo llamaré así por su fama de amenazar y difamar a todo aquel que no lo aplauda como foca] es precisamente lo que es su lenguaje, pobre, bastardo intelectual, criollo de la terminología postmoderna, matón conceptual de pueblo joven. Y yo, obviamente, no soy un manso cordero.
Recordemos que en el post de “supuesta” respuesta dice lo siguiente: “Hay que ser un imbécil para afirmar lo que el inculto, aunque instruido, José Luis Velásquez Garambel afirma sobre los intelectuales, artistas, músicos, poetas y narradores puneños en su página de Facebook”. Jamás respondí, sino hasta ahora que ha viralizado un post donde se mete “con una supuesta opción sexual”. (https://www.facebook.com/anticorrupcioninfo/videos/531628910830946/UzpfSTEwMDAwMTI5MjI3MDMyNToyODA5MTM5MDI5MTM5MTQ1/?__xts__[0]=68.ARBqWe_IiwqrgWNBXvBf1TcZfkt7eQOGBylQ-GU1vVOv2JpJg_WIKx69uIeLuXIp49x60-6rkOUAQzTxQnYLWsbN4aUqcjmFhZ4NQWlZZz7h-qLC6iyKAXXWMXHy2rddn-9XVsxE0IVXUxs-2EDUIBVc18G-U-lGg_bo2qkwRl4bkAEHzliu25kmP3G7wRGh8hWbt1BbT5n7keoVr-aGubvjPkoqVRJvXRF4oUnkSZEA3bOxheSdoXtCwcMGqf_bRpeBTaz7ugplKEvbOfho0Wf1xkib-S1wVt9T2zhz4gm2cORLdHLr3rW4He0iWUbO32dCwijgttUnlVv8ErRcRp2YuG7i8UxnT3DI&__tn__=K-R)
Lo que había manifestado y manifiesto [como enunciador] es: PUNO, OTRORA CIUDAD DE INTELECTUALES: “Otrora, porque ya no hay intelectuales, no más artistas, no más músicos, no más gente culta y ni qué decir escritores y poetas. Siempre he creído que los destinos de una ciudad, su democracia, su prospectiva la planificaban sus intelectuales; pero los largos años me dieron bofetadas, en esta aldea hace décadas no hay intelectuales”. Obvio que el señor Gray no entendió y apresuradamente fue al insulto como “único recurso argumentativo” siempre empleado cuando no tiene la atención pública.
El origen de la palabra “intelectual”, más allá de su etimología latina, está asociada a la capacidad que tiene éste para darle solución a los diversos problemas de la sociedad haciendo uso de la inteligencia y de la razón, y en tiempos de crisis necesitamos la respuesta de los “intelectuales” [ese era mi llamado, no el circo que armó el Sr. Gray].
Afirma el Sr. Gray: “Si se dice que algo debe resolverse de manera intelectual, se está afirmando que su solución sólo será encontrada a través del pensamiento y de la reflexión. Por lo tanto, no importa la fuerza física que se aplique al respecto”. Y obviamente el doctor en literatura fue incapaz de ir más allá de esa sencilla construcción textual, saliendo por el lado más fácil, "el insulto", refiriéndose a mí con lo siguiente: “Él que no existe intelectualmente más allá de las fronteras de su casa y que no tiene más que el reconocimiento de sus amigos y camaradas, se atreve a borrar, con su mala ortografía y su pésima redacción todo el importante trabajo literario reconocido internacionalmente (…)”, suprimo la lista que Procusto maliciosamente efectúa para granjearse el favor de “ciertos intelectuales”.
En el mismo párrafo hace gala de su capacidad para el insulto: “Hay que ser un ignorante para negar la realidad en la que Puno exhibe, como pocas regiones del Perú, cuatro Copés de poesía y varias menciones honrosas”. Para ser profesor de San Marcos, su lenguaje no llega a la riqueza de la calleja, no tiene argumentos sino recursos persuasivos adversos [como buen pastor evangélico, de esos que buscan negocio en la fe de sus creyentes].
El Sr. Gray ha encontrado los calificativos que solo su “Alzheimer crítico” [me refiero al libro y en ningún momento a alguna enfermedad “real” que pueda tener para continuamente victimizarse]:
“Qué puede pasar por la cabeza de un renegado de su propia tierra con berrinches adolescentes que nunca será ni la sombra de su mentor Omar Aramayo cuya producción califica de insólita. Este pésimo editor con un gusto afiliado a la estética de lo feo cree que es un líder de opinión cuando escribe sus exabruptos propios de alguien que tiene o un pensamiento forestal o un desierto cerebral”.
Mis limitadas capacidades de tolerancia respecto a insultos continuos se han quebrado, no tengo por qué tolerar a este “Procusto de la falsa crítica”. Cuyos “autorreclamados” aportes nos han conducido al Taigeto de lo torpe e ignorante, donde se salva los textos de la “collera” y se esconde lo que en verdad tiene valor. Es en parte por culpa suya que se haya permitido perder el timón de las áreas de comunicación de la EBR en todo nuestro país, donde nuestros escolares son obligados a leer textos de autoayuda antes que literatura o acaso negará que durante años ha recibido el auspicio del MINEDU para corregir los textos escolares que circulan en los colegios.
EL TEMA DE FONDO
Con inquina aprovecha mi texto para manifestar que en Puno no hay intelectuales, “Procusto” no tolera ni promueve ningún proyecto que tenga que ver con cultura; pero se llena la boca con toxina botulínica.
El Sr. Gray padece del síndrome de Procusto, no de “Alzheimer” [como hace creer a los incautos, para victimizarse y esconder las deficiencias de su producción intelectual (como veremos en “Los salvajes ilustrados”, texto de ensayos literarios, de autoría mía)].
Dicho síndrome alude a la tendencia que poseen algunas personas a rechazar a aquellos con características diferentes a las propias por miedo a ser superados o cuestionados por ellos. Se tiende a tratar de mantener una uniformidad constante en la que las divergencias son mal vistas o castigadas hacia la persona que sobresale y que se considera puede amenazar la propia posición o estima.
Se ignoran o tergiversan sus ideas, se critican los intentos de proactividad y creatividad (en este caso se les pretende modificar de cara a fin de que se adapten a la visión del mundo de la persona con este síndrome). Y ese ha sido el caso del Sr. Gray y el de sus adlateres y megáfonos en Puno.
De este modo se establecen actitudes de discriminación e incluso cierto nivel de acoso, como lo ha venido haciendo desde su artículo “Vanguardismo Andino en el Boletín Titikaka (1926-1930)”, que data del 2006, en el que manifiesta:
“La Universidad Nacional del Altiplano ha reeditado dicho poemario con una falta de criterio propia de la ignorancia y la egolatría. En efecto, la reedición (que cuenta con quince asesores en el consejo editorial, 4 miembros del consejo consultivo y 1 editor a quienes habría que denunciar por negligencia o compadecer por su miopía) no respeta el formato original cuando cambia los colores de la tapa y encima le agrega, en la parte inferior, en cinta azul y con letras doradas el nombre de la universidad con el texto: “150 años de su creación y 44 años de su reapertura”. ¿Es que se ha perdido la cabeza? Además, se le ha agregado una foto de los empleados de la caja de recaudaciones (hoy banco de la Nación) donde se resalta la propiedad de Jorge Molina que no tiene nada que ver con el poemario, una foto al final donde aparecen Alejandro y Arturo Peralta como un agregado que de ningún modo hubiera sido admitido por Gamaliel Churata donde también se resalta la propiedad de René Calsín Anco (sigue una lista de insultos a las autoridades de la UNAP)… y una nota que debería causar vergüenza al editor-manipulador José Luis Velásquez Garambel, porque hace evidente una débil formación académica que se muestra en la citción de todo y de nada […]” (file:///C:/Users/JOSE%20LUIS/Downloads/543-1062-1-SM.pdf)
Por lo general, el síndrome de Procusto se da en personas con un elevado nivel de frustración y poca sensación de control, evidenciando una autoestima baja o lábil. Que en ocasiones han sufrido vejaciones y diferentes eventos estresantes y traumáticos que han provocado que duden de su propia capacidad, con lo que personas que se perciben como superiores o con posibilidades a serlo les son aversivas. Espero esto no colisione con su débil parafraseo en “Entre lo Real y lo Imaginario: Una lectura de principiante del discurso procustiano”, texto en el que confunde categorías y terminología de otros equipajes epistemológicos: Una pequeña muestra son los conceptos de “ficcionalidad”, “realidad”, “lenguaje”, “representación” y “(re)representación”. Términos que tienen origen en determinadas escuelas epistemológicas, pero que el “autorreclamado doctor” confunde y emplea sin considerar los espacios epistemológicos [una muestra de que los jurados “sí estaban en la luna de Paita”, como él mismo manifiesta; como se puede observar, no es difícil esconderse tras un grado académico]. (Tomado de: file:///C:/Users/JOSE%20LUIS/Downloads/Dialnet-FiccionalidadMundosPosiblesYCamposDeReferencia-2784524.pdf)
Cree “el supuesto interlocutor” que posee “autoridad académica” y se autoadscribe a un “paradigma” de interpretación teórica, cuando apenas balbucea ciertos conceptos de forma “convexa” y “opaca”, y que, más allá de aclarar algo, termina confundiendo los conceptos que emplea.
Nuestro Procusto, quien ejerce esta actitud, “inconsciente de sus limitaciones comprensivas” lleva a cabo “interpretaciones” sin competencia epistémica, y tampoco con “competencia cultural”.
Procusto trata directamente de producir un perjuicio a la persona sobresaliente al verse amenazado, no creo que sea el caso; pero “tenderá a pensar que su punto de vista es el correcto y que son los demás quienes deben adaptarse a ella”.
NO VAYAMOS A LA OFENSA
“Quién [sic] se cuelga de Churata y los demás mencionados es el editor no profesional contratado por su mecenas Lucio Ávila, porque por esfuerzo propio no ha logrado producir una obra que lo posicione como alguien que sobresalga entre quienes ningunea”. D. E.
¿Ninguneo? Quien aprovecha mi texto para ningunear es él; quien reclama un lugar de privilegio intelectual, escondiendo su deseo con torpe habilidad, es “el máximo crítico literario” [según “académicos” que se dejaron obnubilar por el lenguaje postestructural que no comprenden y que Procusto desconoce porque pasa el tiempo midiendo su estatura en su pequeña cama].
Séneca escribió que “la conversación es la expresión de nuestro modo de pensar”. Pero la conversación es un arte y un don del que Procusto y sus adlateres no gozan.
Un hombre no puede ser enciclopédico y torrencial en pleno siglo XXI, la revolución del conocimiento y de la información lo hacen imposible, no es el período de los monjes bizantinos [pasamos la revolución Gutenberg y hasta por la galaxia internet), es tonto reclamarse enciclopédico, claro, quizá con algunas excepciones. Sin embargo, Procusto le rinde pleitesía al calificativo “doxófogo”, nada mejor para autocalificarse.
Heiddeger, el filósofo alemán, sentenció: “solo hay mundo donde hay lenguaje”. Gracias a él, al lenguaje, expresamos lo que somos. El lenguaje es el testigo de lo que somos, la proyección de lo que seremos y la tendencia de lo que hemos sido. Y usted no tiene ese privilegio, temo mucho que sus trabajos, “por los que usted se reclama una verdadera autoridad”, tampoco sobrevivirán al examen del tiempo; claro, por modestia (quizá “falsa”, como la llama usted) los míos tampoco.
Luis Pacho y Víctor Villegas [poetas de la generación del 90] señalan en un post público que “aquel llamado al debate ha desatado, lamentablemente, en la mayoría de los casos, en el ataque personal y la diatriba”. Personalmente no creo que se llame a un debate “insultando al supuesto contendor”; pero usted, y disculpe que le trate con respeto que no merece, ya había insultado a Jorge Flórez-Aybar, que según recuerdo fue su maestro en el Instituto Superior Pedagógico Público de Puno, institución de la que tanto despotrica. No estoy de acuerdo con “la forma” como lo maltrata, denigrándolo. Usted no diferencia a las ideas de las personas, como también lo hace con José Luis Ayala. Su obra, Dorian, no pasa de ser fichaje del trabajo intelectual de sus mayores. (file:///C:/Users/JOSE%20LUIS/Downloads/543-1062-1-SM.pdf)
Con mucha calma he revisado su trabajo sobre Churata; no aporta nada, trata de desarrollar lo propuesto por Aramayo y registrado por Tamayo Herrera, repite hasta el cansancio lo publicado por Ayala, y lo más gracioso es que su nula competencia lingüística y cultural lo lleva a cometer errores de los más graciosos, parafraseos inverosímiles dignos de un “tata doctor” que cree que “el lenguaje se aclimata” [qué necesidad de recurrir a un préstamo terminológico, si la expresión existe en la lengua originaria]. Es muy difícil que en su caso “aclimate su razón occidental a la lógica quechua y aimara”.
Luis Pacho y Víctor Villegas manifiestan:
“Creemos que la exageración de José Luis está en ningunear o llamar “arrodillados” a quienes no salen a la palestra e irrogándose una autoridad que no la tienen para llamar “menores” a la mayoría de escritores, ha provocado la bilis de muchos, especialmente de Dorian, docente san marquino y admirado crítico y estudioso de la literatura peruana, cuya trascendencia está más allá de las fronteras”.
No suelo revisar material de segunda fuente; pero me he tomado tiempo de hacerlo, dado el nivel de agravio en mi contra, y déjeme expresar mi sospecha:
“Las personas, el común de ellas, suelen recurrir a un hipocondritismo para evitar las respuestas a las ofensas hechas”, me parece que ese es su caso. Usted que es tan culto debe recordar esa frase latina: “quo edere non stercore” [no se come donde hace sus excrementicias], y usted lo ha hecho, y lo sorprendente es que sus colegas de entonces no le hayan dado una respuesta.
Usted no solo ofende a las personas sino a las instituciones, lo ha hecho con la UNFV, la UNSA, la UNA-P, la UNSM y hasta la misma PUCP (https://revistamolok.com/2018/06/06/1311/), en “Parkinson, alzheimer y literatura. La reorientación de los estudios literarios en el Perú”. En la UNFV, Julián Pérez Huaranca posee infinitamente más autoridad para dirigir un taller de producción que usted, Sr. Gray; pero en sus condiciones, es natural que usted no reconozca sus propias limitaciones.
Me trata de “doctor de una universidad de dudosa procedencia” y agrega: “Es muy fácil ser doctor, pero es muy difícil ser un caballero. Cualquier sujeto puede creerse competente para opinar de todo y sobre todo después de haber obtenido un grado académico. La mejor contribución de los artistas es y ha sido siempre hacer arte. El arte ha sido constantemente una práctica asociada al desarrollo de la cultura. ¿Cuál es la prospectiva del arte? El arte y las humanidades en general se oponen al mero desarrollo científico-técnico que, por ejemplo, ha llevado al mundo al estado actual en el que se encuentra”. (La negrita es mía.)
Luego de arremeter en mi contra, hace suyas mis aseveraciones. ¿En qué quedamos? ¿Cuál es el papel del intelectual? Luego de hurtar y reescribir varios de mis trabajos, hay que ser un caradura para insultarme.
Para información suya (expresamente) hice mi pregrado en la UNA-Puno (en una rara especialidad: Lengua, Literatura, Psicología y Filosofía), mis posgrados en la misma UNA-P, (en Interculturalidad y un doctorado en Ciencia Política), en la UNSA (en filosofía y un doctorado en Ciencias Sociales) y la UANCV (en Educación), provengo de una comunidad campesina, Ullagachi, del distrito de Vilque, soy hijo de campesinos, mi abuelo fue el primer delegado de la asociación de campesinos de Puno. ¿Su resentimiento tiene algo que ver con la reforma agraria que le quitó parte de sus haciendas en las alturas de Juli?
Me olvido de algo, evito hablar de quienes no son parte de sus insultos; pero ¿no fue un allegado suyo uno de los funcionarios que por varias décadas nunca hizo nada por la cultura, aprovechándose de los proyectos ya emprendidos [gran comensal a torta servida], cuestionado de rabo a rabo, que también me insulta cada vez que puede y para quien usted “arregló” un reconocimiento, un Copé, para lavarle la cara?
En cuanto a mi labor editorial, el reconocimiento que ha logrado por varias personalidades e instituciones de prestigio internacional lo desdicen por completo.
Y sepa, Procusto, que usted no tiene ninguna autoridad intelectual, es apenas un reflejo, una pequeña vela cuyo fuego se va extinguiendo lentamente.
SUPUESTO TEMA A DEBATE
1.- ¿Alguna generación o intelectual ha superado a las expresiones literarias del 20 y del 30 del siglo XX?
2.- ¿Cuáles son sus argumentos para sostener que la obra de Efraín Miranda es superior, sin desmerecer sus libros? ¿De dónde saca usted que junto a Jorge Flórez-Aybar publicamos ilegalmente su obra?
3.- ¿Puno ha dejado de ser aldea, claro, simbólicamente hablando, para no confundirlo, considerando sus claras limitaciones, pese a que alardea de haber leído a Bourdieu?
4.- ¿No es cierto que los premios se logran para lavarse la cara y perteneciendo a una camarilla, como lo hizo usted con alguien cercano?
Yo no tengo nada que debatir, pelee usted con su sombra, con el reflejo del espejo de su alma, y mientras contempla su imagen siga con sus insultos. Aprenda a leer, desarrolle inferencia y criticidad. Y recuerde, yo no ninguneo a nadie, excepto a usted, cuyo valor como intelectual han sido sobrevalorados.